lunes, 24 de mayo de 2010

El mar Egeo es la parte del mar Mediterráneo comprendida entre Grecia y Turquía.. De norte a sur, su extensión máxima es de 600 km, y de este a oeste es de 400 km.

La casi totalidad de las numerosas islas del mar Egeo pertenecen a Grecia, por lo que al estar comprendido entre Grecia y Turquía son frecuentes conflictos diplomáticos entre los dos países.

El turismo es la actividad económica principal de estas islas.

Su nombre viene del legendario rey Egeo de Atenas

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El mar Jónico es como un brazo del mar Mediterráneo, al sur del mar Adriático. Está limitado al oeste por Italia y al este por el sur de Albania, las Islas Jónicas y el noroeste de Grecia. Está unido al mar Tirreno y al mar Adriático.

Era el principal mar donde se comerciaba en la antigüedad entre Grecia y Antigua Roma

lunes, 17 de mayo de 2010

HÉRCULES


Hércules era el nombre romano del héroe de la mitología griega Heracles. Debido a que su vida estuvo llena de aventuras en las que siempre se destacó por su fuerza y valor, es considerado como uno de los más grandes héroes de la mitología. Fue hijo de la mortal Alcmena y el dios Zeus.

Debido a que su nacimiento representaba una de las tantas infidelidades de Zeus a su esposa Hera, esta intentó matarlo enviando dos serpientes para que lo estrangulen cuando era un niño, pero Hércules las estranguló usando sólo su sorprendente fuerza.

Tiempo después, cuando había cumplido los dieciocho años, Hércules cazó un león que atacaba los rebaños de su padrastro y lo mató luego de haberlo perseguido durante cincuenta días. Esta proeza lo ayudo para que se pueda casar con Megara, la hija del rey Creon de Tebas. Pero nuevamente la venganza de Hera se interpuso en su camino, y mediante un hechizo, lo volvió loco y por ello asesinó a sus propios hijos y a sus dos sobrinos. Debido a este crimen, Hércules fue castigado y debió servir como esclavo a Euristeo, el rey de Argos, durante doce años y hacer todo lo que éste le ordenaba. Su único compañero en esta desgracia fue Lolaos, el hijo mayor de su hermanastro Ificles.

Los doce trabajos de Hércules

Se cuentan muchas historias sobre Hércules, pero las más famosas de ellas tienen que ver con sus doce tareas. Azuzado por Hera, Euristeo asignó a Hércules doce tareas que parecían imposibles, pues abrigaba la esperanza que pierda la vida al intentar cumplirlas.

La primera de ellas consistía en matar a un león que asolaba el valle de Nemes, y traer su piel. Hércules lo estranguló, para probar que no necesitaba armas, le sacó la piel y regresó donde Euristeo. Desde entonces, usó la piel como vestido y la cabeza como yelmo.



El segundo trabajo fue matar a la Hidra, que tenía cuerpo de perro y nueve cabezas de serpientes, una de las cuales era inmortal. Tan pronto como Hércules cortaba una, crecían dos en su lugar. Hércules sepultó la cabeza inmortal y quemó el resto.

El tercer trabajo fue cazar a la cierva Cerinea, y llevarla viva. Hércules la persiguió por un año, hasta que la pudo herir de una pata para llevarla consigo sin darle muerte.

El cuarto trabajo fue la captura de un berraco que provenía del monte Emirantos. Hércules lo atrapó en la nieve, lo encadenó y se lo levó a Euristeo.

El quinto trabajo fue lavar los establos del Rey Augias de Elidas en sólo un día. Estaban inmundos porque no habían sido limpiados en años. Hércules desvió dos ríos hacia los establos y la fuerza y el volumen de las aguas los limpiaron.

El sexto trabajo fue secar un pantano de Arcadia llamado Estimfalia, donde había monstruos con forma de pájaros que devoraban hombres, los pájaros Estimfalios, Hércules lanzó una red sobre ellos, asustándolos y pudo derribarlos cuando volaban atemorizados.

El séptimo trabajo fue capturar vivo a un toro que Poseidón había enviado al rey Minos de Creta. Hércules fue lo suficientemente fuerte como para cogerlo sólo con las manos.

El octavo trabajo fue traer las yeguas de rey Diomedes de Tracia, quien las alimentaba con carne humana. Hércules las capturó, las arrojó a Diomedes para que lo comieran y saciaran su apetito y luego las llevó de regreso donde Euristeo.

El noveno trabajo fue robar el cinturón de oro que Hipólita, esposa de Teso, había recibido de Ares. Hércules luchó y mató a las jefas de las Amazonas y cogió el cinturón de Hipóclito.

El décimo trabajo fue obtener el buey de un monstruo llamado Gerion sin pedirlo sin pagar por él. Hércules derrotó a Gerion, que tenía tres cuerpos, y se llevó el buey.

El décimo primer trabajo fue robar las manzanas de oro de las Hespéridas, que eran seis ninfas que habitaban una isla en que la que crecía un árbol que brindaba estas manzanas. Dicho árbol era custodiado por un dragón. Hércules atacó al dragón con sus flechas y luego le pidió al gigante Atlas que lo ayude a bajar las manzanas. Para hacerlo, Atlas le pidió a Hércules que sostenga el cielo sobre sus espaldas, tal como él lo hacía. Una vez que bajó las manzanas, Atlas no quiso volver a sostener el cielo, pero Hércules lo engañó para que lo hiciera y así pudo regresar con Euristeo.

El decimo segundo trabajo fue el más difícil de todos. Hércules tenía que sacar a Cerbero, que era un perro de tres cabezas que custodiaba la entrada al infierno. Hades le dijo a Hércules que lo dejaría llevarse al perro si lo sacaba sin usar ningún arma, así que Hércules recurrió nuevamente a su gran fuerza para arrastrarlo todo el camino de regreso a la superficie de la tierra, lo mostró a Euristeo y luego lo regresó con Hades.


Estas tareas sólo forman parte de las innumerables aventuras de Hércules, pues luego de ello se casó con Dejanira, hija del rey Eneo. Un día, un centauro llamado Neso trató de huir con Dejanira, pero fue impedido por Hércules quien le disparó una flecha envenenada. Antes de morir, Neso le entregó a Dejanira su camisa ensangrentada y la engaño diciéndole que esa sangre le permitiría conservar el amor de Hércules.

Tiempo después, cuando ella sintió que perdía a Hércules, le entregó la camisa, y al ponérsela, el veneno ingresó en su cuerpo matándolo. Cuando Dejanira descubrió lo que había sucedido, se suicidó por el remordimiento.

A su muerte, Hércules ascendió al Olimpo y se convirtió en un dios. Así, pudo reconciliarse con Hera y ella le ofreció en matrimonio a una de sus hijas llamada Hebe, quien era la diosa de la juventud.

AQUILES


EL TALÓN DE AQUILES


Tiene su antiguo origen en el poema incompleto Aquileida, escrito por Estacio en el siglo I, que contiene una versión del mito del nacimiento de Aquiles que no aparece en otras fuentes: cuando Aquiles nació Tetis intentó hacerle inmortal sumergiéndolo en el río Estigia. Sin embargo, su madre lo sostuvo por el talón derecho para sumergirlo en la corriente, por lo que ese preciso punto de su cuerpo quedó vulnerable, siendo la única zona en la que Aquiles podía ser herido en batalla. No está claro si esta versión del mito se conocía anteriormente.

En otra versión de la historia, Tetis ungía al niño con ambrosía y lo ponía al fuego del hogar para quemar las partes mortales de su cuerpo. Fue interrumpida en estos quehaceres por Peleo, que arrancó con violencia al niño de sus manos y éste quedó con un talón carbonizado. Tetis, enfurecida, abandonó a ambos.[1] Peleo sustituyó el talón quemado de Aquiles por la taba del gigante Dámiso, célebre por su velocidad en la carrera. De ahí que se nombrara a Aquiles como «el de los pies ligeros» (podas ôkus).

En cualquier caso, durante el asedio de Troya, batalla final de la guerra librada entre griegos y troyanos, Paris mató a Aquiles clavándole una flecha envenenada en el talón.

Sin embargo, ninguna de las fuentes anteriores a Estacio hace referencia a esta invulnerabilidad. Al contrario, en la Ilíada Homero menciona que Aquiles es herido: en el Libro XXI el héroe peonio Asteropeo, hijo de Pelegón, desafía a Aquiles junto al río Escamandro. Le arrojó dos lanzas a la vez, alcanzando una el hombro de Aquiles, «del cual brotó negra sangre».[2] Hay que dejar claro, que la epopeya de la Ilíada no se llega a relatar la muerte de Aquiles.

Tampoco en los poemas fragmentarios del ciclo troyano en los que aparece una descripción de la muerte del héroe —Cipria (autor desconocido), Etiópida de Arctino de Mileto, Pequeña Ilíada de Lesques e Iliupersis de Arctino— hay rastro de referencias a su invulnerabilidad o su famoso talón. En vasijas pintadas posteriores representando la muerte de Aquiles, una flecha (o en muchos casos varias) alcanza su cuerpo.